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La escuela
del futuro
es hoy

2021: No un híbrido, sino un nuevo modelo.

Publicado el: 01/12/2020

Luego de un año en el que cambiaron las reglas de juego en educación de un día para el otro, y frente a la incertidumbre de cómo retornaremos a las escuelas en 2021, surge, con gran claridad, el desafío de trascender los temas operativos, logísticos y de protocolos, para enfocarnos en capitalizar los aprendizajes de la educación online y hacer realidad un nuevo modelo educativo.

Ante un escenario de pandemia que cambia muy rápidamente, y cuya evolución es casi impredecible, nadie puede prever las condiciones en las que se volverá a la actividad presencial, con cuántos alumnos, ni por cuánto tiempo. Y es por ello que debemos dejar de hablar de un modelo de aprendizaje híbrido, como se suele denominar a las actividades que involucran lo online y lo presencial, para pensar en un nuevo modelo, que pueda desarrollarse tanto online como en los edificios, y, de ser necesario, con alumnos tanto en sus casas como en los colegios.

El estar prácticamente todo el año aprendiendo online derribó contundentemente muchos falsos dogmas educativos, prácticas que se continuaban por inercia, exitosas y efectivas para un mundo que no existe más:

-          El docente como centro del aprendizaje, artífice único e indispensable del aprendizaje.

-          La tecnología como un factor de deshumanización.

-          La atención coercitiva de los alumnos en las clases.

-          La calificación numérica como exponente principal de un sistema basado en premios y castigos.

-          Las evaluaciones sumativas, a tiempo fijo y libro cerrado.

Y, a la vez, por si hacía falta, reafirmó principios de la educación del futuro que ya eran aceptados, pero no puestos en práctica suficientemente:

-          El aprendizaje independiente, colaborativo, basado en temas de la vida real y que despierten el interés de los alumnos.

-          La tecnología como puerta de entrada al aprendizaje infinito y a conexiones en el mundo global.

-          El uso de recursos digitales para generar un proceso que replique lo más posible el aprendizaje de por vida.

-          Evaluaciones que permitan aprender de los errores, mejorar las producciones y alimentar el proceso de aprendizaje.

-          La necesidad de enfocarse en prácticas de bienestar para incorporar hábitos saludables.

Este nuevo modelo puede llevarse adelante tanto online como en la escuela. No es imprescindible tener a los alumnos encerrados en una clase, en un ámbito donde puedan escuchar al docente durante tiempos prolongados, y las actividades que devienen de tal pedagogía son compatibles casi con cualquier configuración física de los espacios de aprendizaje.

Pensando en 2021, es fundamental enfocarnos en volver a una nueva escuela, en volver al futuro, y no al pasado.


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